¿Qué tipo de servicios puede ofrecer un procurador a una asesoría?

procurador

Cuando navegamos por las tormentas del conflicto jurídico, necesitamos una buena embarcación, y un buen capitán que nos dirija a tierra firme. Sin embargo, no debemos olvidarnos del contramaestre, figura imprescindible para el mantenimiento de la embarcación y el engranaje social entre marineros. Un contramaestre que mantenga los cabos unidos, la comunicación fluida, y la tripulación trabajando.

En esta metáfora marinera, el barco sería nuestra asesoría jurídica. El capitán, nuestro abogado, y sin duda, el contramaestre sería nuestro procurador.

Pero ¿qué es un procurador?

Empecemos por lo básico. ¿Qué se necesita para ser procurador en España? Primero, una licenciatura en Derecho. También se necesita haber obtenido el título de procurador expedido por el Ministerio de Justicia. Esto significa que se ha superado el curso de procurador, así como su respectiva prueba de evaluación. Además, hay que estar inscrito en el Colegio de Procuradores, y haber pagado la fianza y las tasas correspondientes. Hay algunos requisitos más, pero estos son los más importantes.

¿Qué hace un procurador?

Las tareas que ejerce un procurador son muchas y variadas. Sin entrar en demasiados tecnicismos, diremos que un procurador representa al cliente en un juzgado, en su faceta más burocrática. El procurador tramita toda la documentación de manera eficiente y rápida. Se encarga de tasas, pagos, inscripciones en registros públicos y, en general, de papeleo tan variado y extenso que marearía al mismísimo capitán Ahab.

Por este motivo, la mayoría de abogados cuentan con uno o más procuradores de confianza. Se aseguran así de que todo el juicio se desarrolla de manera limpia y rápida.

¿Y la asesoría?

Las asesorías, no solo jurídicas, si no en general, cumplen la función de ayudarnos a sobrevivir en el maremoto burocrático en el que las administraciones, con más o menos gracia, sumergen al ciudadano incauto.

En este sentido, los servicios típicos de asesoría jurídica demandan procuradores expertos y eficientes, que sepan navegar entre el papeleo sin despeinarse. Un procurador profesional conseguirá que nuestro paso por el juzgado no se vea empañado por problemas de forma, incumplimiento en los plazos de entrega y, en general, todo tipo de errores inocentes que implacablemente retrasarían y encarecerían todo el proceso.

¿Algo más?

En resumen, el procurador se encarga de la comunicación escrita entre los jueces, el abogado, el cliente y otras partes. Si hay errores u omisiones, el procurador informará a su cliente y emprenderá las medidas adecuadas para subsanar el problema. Algunas personas, además, consideran al procurador como un relaciones públicas del cliente. Su trabajo diario en los juzgados le permite conocer a fondo los métodos de trabajo de la institución. Mantiene relaciones fluidas con el personal del juzgado y conoce muy bien los trámites y procesos habituales.

Aunque contratar a un procurador no es obligatorio en todos los procesos, es evidente que contar con los servicios de un buen profesional nos dará una seguridad y una tranquilidad que no se pagan con dinero. Para una asesoría jurídica, contar con procuradores expertos es imprescindible para dar un servicio integral de calidad.

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